martes, 9 de julio de 2019

Mujeres con clase en su puticlub

Indignado anda O Bradoiro porque un supuesto cliente le ha dicho que sus putas no tiene clase, que son mujeres sin clase. Así que ni corto ni perezoso ha contratado a los mismos profesores que dan clases particulares a sus hijos, para que den esas mismas clases a las putillas que le alquilan las habitaciones para follarse a los puteros que al bar del Hotel Casa Manola acuden a todas horas del día. Por si acaso eso fuera poco, se ha hecho socio corporativo (paga una cuota anual más alta) de las cuatro asociaciones que por allí acuden periódicamente para asesorar a las putas sobre sus derechos y hacerles análisis, y ha ofrecido pagar el desplazamiento y las dietas de los voluntarios para que pasen más tiempo con las putas. Con las de su hotel, no con todas.

Ignoro lo que entenderá el gitano O Bradoiro por clase pero me temo que ese supuesto cliente se refería a otra cosa, tal vez a una escort o acompañante que es una puta a la que puedes sacar por ahí a cenar por ejemplo, sin que se note mucho que es una puta y luego de la follas. O no, según se haya acordado y pagado. Entre las putas llaman a ese servicio GFE o girl friend experience, que es como tener una novia pero a la larga te sale mucho más barato, como diría mi amigo JM.

No le quise decir que hay mercado para ambas formas de entender la prostitución porque ni me importa, ni entiendo de ese negocio, ni va conmigo la historia. Mi cometido consiste en tomarme mi cubata y luego escuchar otra vez, las neuras de JM cuando se ha arrepentido de los cincuenta euros que se acaba de gastar en follarse a una puta que no le gusta y que olía a sudado.






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